Leo estos d√≠as el extra√Īo libro titulado “Camelladas”, de Theodore Monod, un culo inquieto que siempre llevaba en sus viajes saharianos un cuaderno, como √©ste de aqu√≠ arriba, donde recog√≠a lo que ve√≠a entre duna y duna.



bombín

Categoría: leo Etiquetas:
1 comentario

El escritor y periodista malague√Īo Alfonso V√°zquez ha obtenido con Viena a sus pies el III Premio Bomb√≠n de Novela Corta de Humor, convocado en homenaje al humorista Jos√© Luis Coll y dotado con 5.555,55 euros y un bomb√≠n de plata. La entrega tendr√° lugar el pr√≥ximo 14 de julio en el Parador de Cuenca en un acto presidido por el presidente de Paradores, Miguel Mart√≠nez, y el de la Diputaci√≥n de Cuenca, Juan Manuel √Āvila.

“Viena a sus pies”, ambientada en Corte del emperador Francisco Jos√©, ya viudo de Sissi, arranca con el extra√Īo asesinato del pod√≥logo del monarca, atropellado por el primer Rolls Royce que circul√≥ por esa cuidad, robado previamente al compositor Gustav Mahler.

El jurado, reunido en el restaurante ‚ÄúAsador Donostiarra‚ÄĚ de Madrid, sede de la tertulia que mantuvo hasta su muerte Jos√© Luis Coll, estuvo presidido por el ilustrador Alfredo Gonz√°lez, y compuesto por los escritores Luis Alberto de Cuenca, Jos√© Esteban y Jos√© Mar√≠a Merino, el periodista y cr√≠tico literario Jos√© Mar√≠a Goicoechea, el director de la Feria del Libro de Madrid, Teodoro Sacrist√°n, el presidente de la Confederaci√≥n Espa√Īola de Libreros, Fernando Valverde, y los editores Eduardo Riestra, de Ediciones del Viento, y Jes√ļs Egido, de Rey Lear, sello donde ser√° publicada la novela. “Viena a sus pies” se alz√≥ con el premio por unanimidad.

Alfonso V√°zquez, de 40 a√Īos, es licenciado en Derecho y trabaja como periodista en La Opini√≥n de M√°laga. En 2005 obtuvo el premio Jara Carrillo de cuentos por una serie de relatos que conforman la enciclopedia de un pa√≠s africano que sigue sin ser localizado.

Arriba, caricatura de Coll hecha por su amigo Alfredo.

ACTUALIZACI√ďN 6-9-10: Mi amigo Jose Luis me avisa de que ya est√° a la venta aqu√≠.



voyeur

Categoría: leo Etiquetas: ,
1 comentario

.

Pablo Gallo ha realizado una serie de 69 ilustraciones circulares a las que han puesto texto 69 escritores. Me gusta este ejercicio tan poco habitual en el que las palabras siguen a las imágenes y no al revés, como suele suceder.

El t√≠tulo es “El libro del voyeur” y el culpable de que los disfrutemos, la muy seria y recomendable editorial “Ediciones del viento“. Tambi√©n en la periferia se edita con buen gusto.

Lo leí  en el recomendable blog de Antón Castro.



Querido (INDESCIFRABLE):

espero que, con la ayuda de Cristóbal Cáliz, deis cumplimiento a las siguientes instrucciones:

-Avisar a la ma√Īana temprano a mi cu√Īado Marcelo Bermejo que vive en el Pasaje Montesa N¬ļ6 1¬ļ Dcha. Trabaja en la tienda de ultramarinos de Don Hip√≥lito Garcia, calle Torrijos N¬ļ5, tel√©fono 50.404. Que avise inmediatamente a Emilio por si pueden conseguir en Auditoria que les entreguen mi cuerpo, pues pienso que ser√° un consuelo para mi familia saber donde estoy.

-Recoger mis cosas en la galer√≠a, empaquetar fotos, cartas y papeles para que nada se extrav√≠e. Digo a mi cu√Īada que recoja un libro de ingl√©s y un diccionario que usa Mar√≠n Bonilla. Siento el quit√°rselos, pero son dos libros que me han acompa√Īado en el cautiverio y es el √ļnico recuerdo que puedo dejar a los m√≠os. A ti te dejo mi l√°piz -¬°pobre cosa!- pero que ha servido para escribir los trabajos y traducciones con que me he entretenido desde el d√≠a de mi detenci√≥n. Si algo m√°s te gusta entre mis cosas, te lo regalo tambi√©n. Entre mis libros de ingl√©s hay una gram√°tica negra que es de Cerrilla. Celda 28. Galer√≠a 6¬™ y dos de Lafuente. Se los devolv√©is y dadles un abrazo de despedida. Tiene otra Roquero que es m√≠a. Si le sirve, que se la quede como recuerdo.

-Dejamos aquí bastante fruta. Repartirla entre los más necesitados de la Galería 3ª. El chocolate y el queso que había en mi cesta se lo dais a los dos abuelos que hay en la 4ª Sala de la 3ª Galería.

Despide a (INDESCIFRABLE) con un abrazo, saludos a Rodríguez Vega y Ramón Díaz Hervás, Maltrana y tantos otros. Diles a los campesinos que pregunten por mí que les dedico un recuerdo y vosotros, todos los que podáis seguir viviendo, ¡Adelante!

Ricardo Zabalza

Nota-Adjuntas van unas cartas para que se las mand√©is tambi√©n a mi cu√Īada ‚Äďson tres- y una hoja adjunta para Miguel Olay y un l√°piz, un peine y los lentes.

Porlier 24-Febrero-1940

Un interesante artículo de Felipe Hernández Cava sobre esta carta y su autor, aquí.



Mi amigo Alfredo ha expuesto los dibujos que hizo hace diez a√Īos durante su peregrinaci√≥n a Santiago en el Museo de las Peregrinaciones de esa ciudad. Las im√°genes de arriba son del fastuoso cat√°logo que se ha editado para la ocasi√≥n.

En esta p√°gina, algunos dibujos de su libro Mosc√ļ-NuevaYork.



argelia

Categoría: leo Etiquetas: ,
1 comentario

He releido estos días el magnífico libro que García, Cava y Usero dedicaron a Argelia y me han entrado unas ganas enormes de escribir algo sobre lo que ha sucedido en el país después de que ellos detuvieron su narración.



BONITAS HISTORIAS QUE VIENEN DEL PASADO: TOM√ĀS WONG.

Me hubiera gustado ir en todos los barcos que cargu√©, todos los barcos cuyos pasajeros ayud√© a descender, llevando las maletas cubiertas de etiquetas de colores de hoteles, aduanas, l√≠neas f√©rreas. Me hubiera gustado abordar esas moles blancas y relucientes en el sol y partir.‚Ä®Yo no soy de aqu√≠. No soy de esta tierra donde he nacido; y en la vida se aprende, aprende el que quiere aprender, que nadie es de donde naci√≥, de donde lo criaron. Que nadie es de ning√ļn lado. Algunos tratan de mantener la ficci√≥n y se hacen de nostalgias, de posesiones, de himnos y banderas. Todos pertenecemos a los lugares donde no hemos estado antes. Si hay nostalgia, es de las cosas que nunca vimos, de las mujeres con las que no hemos dormido y so√Īado y de los amigos que a√ļn no hemos tenido, los libros sin leer, las comidas humeantes en la olla a√ļn no probadas. √Čsa es la verdadera y √ļnica nostalgia. ‚Ä®Tambi√©n se aprende que en alg√ļn momento el camino se equivoc√≥, y que las cosas no tendr√≠an que ser as√≠. Nadie tendr√≠a que comer arroz con gorgojos y ma√≠z casi podrido en los campos petroleros, pagando el triple de lo que cuesta porque las tiendas las manejan las compa√Ī√≠as; nadie tendr√≠a que luchar en medio de las lluvias para cerrar las v√°lvulas del pozo siete; chapotear en la selva con las tuber√≠as, perforar en pantanos, dinamitar, dormir en el suelo h√ļmedo, ganar una miseria mientras el capataz come jam√≥n y mantequilla sacados de dos latas de conserva que nosotros transportamos hasta all√≠; y el patr√≥n, mucho m√°s lejos de nosotros todav√≠a, duerme en una cama sin sabernos, sin reconocernos como la fuente de su placer y su poder, sin adivinarnos como las hormigas que empujan con los hombros la subida de sus acciones bancarias en la bolsa de Nueva York. ‚Ä®Por eso no quiero subir a esos barcos blancos y resplandecientes, poque tendr√≠a que pagar mis sue√Īos trabajando once horas diarias de camarero, puliendo los bru√Īidos pasamanos de bronce, sudando en el vapor de las cocinas. Por eso los barcos est√°n lejos, y yo los veo llegar e irse de todos los puertos, de todos los ensue√Īos, de todas las nostalgias.

Paco Ignacio Taibo II.¬† “Sombra de la sombra”



Mi amigo Federico del Barrio vuelve a regalarnos un libro. Algunas imágenes pueden verse aquí. Edita Edicions de Ponent





Cuando le pregunté acerca de sus acuarelas, Quentin Blake me respondió más o menos esto:

“Si me pregunta de qu√© me han servido todos mis a√Īos de dibujo, puedo responder con la cabeza muy alta, porque el dibujo es una disciplina intelectual en cuyo marco el trabajo produce sus frutos. En el dibujo se va progresando durante toda la vida, y se sabe exactamente el camino que se ha recorrido. Todos mis dibujos del pasado est√°n contenidos en los dibujos que ejecuto hoy. Pero si se me pregunta ad√≥nde he llegado con el color, me ver√© obligado a decirle que no lo s√©. Aunque sin duda no estoy m√°s adelantado que hace cincuenta a√Īos”.

Viniendo de mi acuarelista favorito, la lecci√≥n obliga a reflexionar. Y recuerdo los a√Īos de clases de los pedantes que pretend√≠an ense√Īar el color. Peroraban agit√°ndolo por su qu√≠mica, por su refracci√≥n, por sus necesidades mel√≥dicas, como si se tratase de una cosa conocida cuya llave tintineara en el fondo de su bolsillo. Y si les pedimos a esos profesores que nos muestren sus acuarelas, sufrimos una gran decepci√≥n. (…) De modo que mis acuarelistas preferidos abordan el juego crom√°tico sin ciencia.”

Podéis leer las páginas manuscritas que Johann Sfar escribe sobre la técnica de la acuarela aquí y aquí.



nos vemos en Sol

Categoría: leo Etiquetas: ,
1 comentario

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un peque√Īo infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con √°ncora de rub√≠es; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atar√°s a la mu√Īeca y pasear√°s contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo fr√°gil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colg√°ndose de tu mu√Īeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los d√≠as, la obligaci√≥n de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesi√≥n de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyer√≠as, en el anuncio por la radio, en el servicio telef√≥nico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los dem√°s relojes. No te regalan un reloj, t√ļ eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumplea√Īos del reloj.

Julio Cort√°zar en el Pre√°mbulo a sus Instrucciones para dar cuerda a un reloj:

Aprovecho para cerrar el a√Īo con una buena noticia: el influyente blog de KATHERINE TYRRELL me ha dado un premio al mejor trabajo de pintura al aire libre del a√Īo por mi cobertura del 15M. La noticia, aqu√≠.



iconos

Categoría: leo Etiquetas:
1 comentario

Desde octubre de 1917 hasta nuestros d√≠as se destruyeron en Rusia entre ¬°veinte y treinta millones de iconos!‚Ä® El dato lo proporciona el historiador del arte ruso A. Kuznetsov en las p√°ginas de la revista mensual Mosc√ļ (1, 1990). Kuznetsov enumera los usos que se les daba a los iconos: ‚Ä®en el ej√©rcito, como dianas en los campos de tiro;‚Ä® en las minas, como esteras para cubrir pasillos siempre inundados de agua;‚Ä® en el comercio, como material para hacer cajas para patatas;‚Ä® en las cocinas, como plato trinchero para cortar carne y verduras;‚Ä® en las casas, para quemarlos en invierno en chimeneas y estufas. ‚Ä®Tambi√©n se quemaban en masa, a√Īade el autor, en piras o se tiraban a los basureros de ciudades y pueblos.

Ryszard Kapuscinski. El imperio.



sfar

Categoría: leo Etiquetas:
3 comentarios

Me gusta mucho el trabajo del franc√©s Johann Sfar. Resulta obvio decir que es limpio y que el ritmo de sus historias atrapa desde el principio pero eso es tan raro en el panorama de la historieta que merece la pena rese√Īarlo. A√Īadid a eso un dibujo irreverente, inmediato y fresco que bebe de los maestros Blake y Ross y sabr√©is por qu√© Sfar ha sido tan imitado.

Las im√°genes de arriba son de las √ļltimas p√°ginas del tomo tres de Klezmer, un trabajo ambicioso en el que narra la etapa de formaci√≥n de un adolescente que tiene la suerte de conocer el mundo en compa√Ī√≠a de unos m√ļsicos ambulantes. En este peque√Īo “cuaderno de viaje” cuenta el proceso de realizaci√≥n de una obra que realiz√≥ parcialmente “in situ” en Odessa y que a√ļn est√° pendiente de conclusi√≥n.

Una película reciente en la que sale Sfar haciendo un grafitti, aquí.



Suscribo absolutamente cuanto escribe mi amigo Enrique Bordes en este artículo.



antonio gómez/5

Categoría: leo Etiquetas:
3 comentarios

Mi amigo Antonio Gómez nos hace un regalo por duplicado. Estos libros ya están la venta y no veo el momento de leerlos.

Un videopoema suyo, aquí.

El programa que le dedic√≥ “Creadores”, de TV2, aqu√≠.

El especial que le dedica la revista Youkali, aquí.



bibliografía

Categoría: leo Etiquetas: ,
3 comentarios

He preparado una bibliografía ilustrada sobre cuadernos de viaje. Podéis verla aquí.



barcos

Categoría: leo Etiquetas:
1 comentario

Se trata en el fondo de una pasi√≥n no muy frecuente. El hombre, por naturaleza, es un ser sedentario; desde que pudo dedicarse a la agricultura despu√©s de abandonar la pobre y peligrosa existencia de recolector y cazador, se estableci√≥, feliz, sobre su pedazo de tierra, se separ√≥ de sus vecinos con lindes o murallas, dispuesto a derramar sangre, e incluso a perder la vida, en defensa de su terru√Īo. Si lo abandonaba ten√≠a que ser por una fuerza mayor: expulsado por el hambre, la peste, la guerra o la necesidad de encontrar un trabajo; o bien por razones profesionales cuando se trataba de navegantes, mercaderes o gu√≠as de caravanas. Pero nunca han abundado las personas que durante a√Īos se dedicasen a recorrer el mundo de punta a punta por su propia voluntad, sin imposici√≥n alguna, con el √ļnico fin de conocerlo, estudiarlo y comprenderlo, para, luego, adem√°s, describirlo todo.‚Ä®¬ŅC√≥mo anid√≥ en Her√≥doto esta pasi√≥n? Tal vez naciera de la pregunta que habr√≠a surgido en su mente de ni√Īo: ‚Äú¬ŅDe d√≥nde vienen los barcos?‚ÄĚ Pues los ni√Īos, mientras juegan en la playa de un golfo, ven que all√° lejos, en la l√≠nea del horizonte, de pronto aparece un barco y que, a medida que se aproxima a ellos, se vuelve cada vez mayor. ¬ŅPero de d√≥nde ha salido? Seguramente la mayor√≠a de los ni√Īos no se hace preguntas como √©sta. Uno de ellos, sin embargo, mientras construye su castillo de arena, en el momento menos pensado puede preguntar: ¬Ņde d√≥nde ha salido esta nave? Al fin y al cabo, esa l√≠nea tan lejana, rayana en lo infinito, ¬°parec√≠a marcar el fin del mundo! ¬ŅAcaso hay otro m√°s all√° de ella? ¬ŅY un tercero m√°s all√° de ese otro? ¬ŅC√≥mo son? Y el ni√Īo empieza a buscar una respuesta. Y luego, cuando se convierta en adulto, la buscar√° con m√°s ah√≠nco todav√≠a, empujado por esa curiosidad que no ha logrado satisfacer.

Ryszard Kapuscinski. Viajes con Herodoto.



diversidad

Categoría: leo Etiquetas:
Escribe un comentario

En la regi√≥n donde ahora me encuentro las tribus se cuentan por docenas. Se configuran en uniones y confederaciones cuyas reglas y costumbres no conoce nadie excepto sus miembros. Yo, un extra√Īo, soy incapaz de orientarme en todo esto, de ordenarlo, agruparlo. C√≥mo voy a saber qu√© relaciones mantienen los mwaka o los pande o los banya con los baya? Pero ellos s√≠ saben, su vida depende de ello. Saben qui√©n pone p√ļas envenenadas y en qu√© sendero, d√≥nde hay un hacha enterrada.‚Ä®A prop√≥sito: ¬Ņde d√≥nde han salido tantas tribus? S√≥lo en √Öfrica hab√≠a diez mil hace ciento cincuenta a√Īos. Basta con dar un paseo a lo largo de un camino: en la primera aldea viven los tulama, pero ya en la siguiente, los arusi, que nada tienen que ver con sus vecinos. A una margen del r√≠o, los niurle, y en la otra, los topota. La cumbre de la monta√Īa est√° habitada por una tribu y el pie por otra diferente.‚Ä®Y cada una tiene su lengua, sus costumbres, sus dioses. ¬ŅC√≥mo se ha producido todo esto? ¬ŅC√≥mo naci√≥ esa diversidad tan incre√≠ble, esa impresionante riqueza? ¬ŅEn qu√© momento empez√≥ todo? ¬ŅCu√°ndo? ¬ŅEn qu√© lugar? Los antrop√≥logos sostienen que en el comienzo fue un grupo peque√Īo. Tal vez varios. Ninguno de ellos pod√≠a contar con m√°s que treinta o, a lo sumo, cincuenta miembros. Si fuese menos numeroso, no podr√≠a defenderse; si fuese mayor, no hallar√≠a comida suficiente para todos.

Ryszard Kapucinski. Viajes con Heródoto



cómic

Categoría: leo Etiquetas:
3 comentarios

Un reciente y despreciativo art√≠culo de Vicente Molina Foix sobre c√≥mics ha despertado una ola de justa indignaci√≥n. Me han gustado los comentrios de este sitio y la justa carta “por alusiones” de Alvaro Pons.

Si os parece, podéis dejar un comentario en su blog. Yo ya lo he hecho.

ACTUALIZO: Mi amigo Manolo me dirige hacia el comentario del siempre punzante Joan Navarro.




En la monta√Īa tengo a menudo la impresi√≥n de ser un blanco, de estar siendo observado desde un punto de mira. Para conjurarlo, pienso en el lanzador de cuchillos. Su excelencia consiste en fallar el blanco. Clava sus puntas alrededor de la figura. Para √©l, la precisi√≥n consiste en apuntar al borde y desde√Īar el centro.

Erri de Luca. Tras los pasos de Nives

Arriba, apunte reciente desde los Ba√Īos de Panticosa.



co√Īac

Categoría: leo 1 comentario

Vajtang Inashvili me ense√Īa su lugar de trabajo: una gran nave repleta de barriles hasta el techo. Enormes, pesados, dormidos, descansan sobre unos soportes.‚Ä®En los barriles madura el co√Īac.‚Ä®No todo el mundo sabe c√≥mo se hace el co√Īac. Para conseguirlo, hacen falta cuatro cosas: vino, sol, madera de roble y tiempo. Adem√°s, como en todo arte, hace falta gusto. El resto se presenta de la manera siguiente:‚Ä®En oto√Īo, despu√©s de la vendimia, se fermenta la uva. El alcohol obtenido se vierte en barriles. Los barriles tienen que ser de roble. El secreto del co√Īac se esconde en los nudos de la madera. Mientras crece, el roble acumula sol. El sol penetra y se posa en los nudos, como el √°mbar se posa en el fondo del mar. Es un proceso que dura decenas de a√Īos. Un √°rbol joven no dar√≠a buen co√Īac. El roble crece; su tronco empieza a platear. El roble se robustece; su madera cobra fuerza, color y olor. No todo roble dar√° buen co√Īac. El mejor lo dan los √°rboles solitarios que crecen en lugares apartados y en suelo seco. Son los que han acumulado mucho sol. En un roble de estas caracter√≠sticas hay tanto sol cuanta miel hay en un panal. Los suelos h√ļmedos son √°cidos, por lo que el roble contiene demasiado amargor. Lo detectaremos al tomar el primer trago de co√Īac. El roble que en su juventud haya sido herido por la metralla tampoco dar√° buen co√Īac. En el tronco herido los jugos circulan con dificultad, y la madera ya no tiene el mismo sabor.‚Ä®Despu√©s los cuberos hacen los barriles. El cubero tiene que saber su oficio. Si falla el corte, la madera no dar√° el aroma deseado. S√≠ dar√° color, pero no soltar√° ni pizca de aroma. El roble es un √°rbol perezoso, y, sin embargo, haciendo co√Īac, tiene que trabajar. El cubero debe tener el pulso de un constructor de instrumentos de cuerda. Un buen barril puede durar cien a√Īos. Incluso hay que tienen doscientos y m√°s. No todos saldr√°n bien. Hay barriles sin sabor, y otros que dan un co√Īac que es oro puro. S√≥lo pasados unos cuantos a√Īos se sabe c√≥mo ha salido el barril.‚Ä®En estos barriles se vierte el alcohol obtenido de la uva. Quinientos, mil litros, depende. Se colocan sobre los soportes y all√≠ se dejan. No hay que hacer nada m√°s; s√≥lo esperar. A todo le llegar√° su tiempo. El alcohol penetra en la madera, y entonces el roble devuelve todo lo que ha acumulado: el sol, el olor y el calor. El √°rbol exprime sus jugos: trabaja.‚Ä®Por eso tiene que tener paz.‚Ä®Como respira, necesita de suaves corrientes de aire. Le gusta el ambiente seco. La humedad estropear√≠a el color; dar√≠a un color pesado, sin luz. El vino gusta de la humedad; el co√Īac no la soporta. Es mucho m√°s caprichoso. El primer co√Īac se obtiene al cabo de tres a√Īos. Tres a√Īos, tres estrellas. Los co√Īacs con estrellas son los m√°s j√≥venes, de baja calidad. Los mejores son los de marca, sin estrellas. ‚ąö√Ęstos han madurado durante diez, veinte, hasta cien a√Īos. Aunque, a decir verdad, la edad del co√Īac es a√ļn mayor. Hay que a√Īadirle la del roble del barril. En la actualidad se trabaja con robles que despuntaron en los tiempos de la Revoluci√≥n Francesa.‚Ä®La edad del co√Īac se reconoce por el sabor. El joven es duro, r√°pido, como impulsivo. Tiene un sabor √°spero, rasposo. En cambio, el viejo entra terso, suave. S√≥lo m√°s tarde empieza a irradiar. El co√Īac viejo alberga mucho calor, mucho sol. Sube a la cabeza con lisura, suavemente, sin prisas.‚Ä®De todos modos har√° su trabajo.

Ryszard Kapuscinski. El imperio.



« go backkeep looking »