Hacía tiempo que no nadaba en Proserpina, donde muchas cosas han cambiado desde mi última visita. Hay chiringuitos nuevos y vulgares, un camino perimetral e innecesario pagado con fondos europeos y un autobús que sigue tardando media hora en hacer cinco kilómetros. La gente ha desaparecido y aquello ya no es la romería que era durante todo el verano, un sitio donde encontrar amigos si o si. Creo que me gustaba más España cuando había menos piscinas…

El agua, sin embargo, es la misma.



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Comentarios

Esta entrada fue escrita el Friday, August 17th, 2012a las 00:30 y está archivada en hago. Puedes seguir los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0. Puedes escribir una respuesta, o hacer un trackback desde tu sitio.

1 Comentario hasta ahora


  1. Ginebra on August 17, 2012 09:58

    Me parece muy bien tu crĂ­tica, estoy de acuerdo en que las cosas, muchas de ellas, han cambiado para mal. Se gasta innecesariamente y se le ha restado naturalidad a los sitios y a las cosas en sĂ­.
    Bonita forma de ver Proserpina:)
    Saludos
    pd. He visto que has estado en Bogaloo alguna vez viendo conciertitos y eso. Es un sitio que frecuento, tal vez nos hayamos cruzado:)

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