Brassai usaba cuadernos para recordar qué fotos hacía, cómo y dónde.
Fotografió los graffittis de Paris, algo completamente revolucionario para la época.

En el curso de estos largos y exploratorios paseos nocturnos, este «Ojo de París», como le llamó Henry Miller, adquiere la costumbre de tomar notas y dibujar en pequeñas libretas la dirección y las transformaciones de estas paredes decrépitas, de estas pinturas parietales de la calle. De esta manera, establece el postulado según el cual las leprosas paredes de París conforman la mayor galería de arte primitivo. Dibuja, entonces, los accidentes, las huellas del salitre, los papeles rasgados, los embates del frío, y sale a la caza de estos signos, de estos desgarrones de los que hará su miel.

El catálogo de la exposición que de sus fotos de graffittis hizo el círculo de Bellas Artes puede ser descargado aquí.

“El arte de los humildes desprovistos de cultura y de educación artística, se reinventaba con su propio impulso. Un arte que ignoramos y se ignora. El lenguaje de las imágenes es el más primitivo, pero nosotros hemos olvidado escuchar ese lenguaje mudo sin la mediación de la palabra”.



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Comentarios

Esta entrada fue escrita el Sunday, May 23rd, 2010a las 00:05 y está archivada en veo. Puedes seguir los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0. Puedes escribir una respuesta, o hacer un trackback desde tu sitio.

1 Comentario hasta ahora


  1. Eduardo on May 23, 2010 20:50

    É muito interessante. Penso que muitos fotógrafos o fazem. Estas imagens estão no catálogo? ou é um caderno à parte?

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