El mero hecho de ser implica un cierto grado de inteligibilidad. Nadie puede existir sin comprender mínimamente su entorno. Esto está claro en las sociedades que tienen un contacto directo con el entorno natural, es decir las que se llaman desde el etnocentrismo: primitivas.
Es muy difícil encontrar a un tonto en un pueblo poco desarrollado, bueno mejor dicho, suele haber uno por pueblo que ocupa su plaza y que es el único que no trabaja (quizás no lo sea tanto) por lo que podemos convenir que el porcentaje de estultos es bastante bajo en el medio rural. Además el tonto rural sabe que lo es y cumple un papel bien definido.
Otra cosa muy distinta es el camuflado tonto ciudadano. Que no sabe que lo es y que generalmente pasa la vida en el error de creerse justo lo contrario. El tonto de ciudad normalmente tiene trabajo y viste traje. Suele estar sustentado y camuflado por las nuevas y gigantescas estructuras laborales: las multinacionales, los sistemas financieros, la administración, el funcionariado, etc. Este es su caldo de cultivo ideal, tan ideal como son para la legionela los depósitos de agua de los aires acondicionados.
Como es sabido, la memoria es la inteligencia de los tontos. No suelen tener problema para saberse de memoria las alineaciones de los equipos de fútbol, ni el nombre de los pueblos por los que pase no importa que carretera. Esto hace que no tengan mucho problema para aprobar oposiciones, para entrar en las citadas estructuras . Una vez dentro, esta dotado de otra arma eficacísima para sobrevivir allí: desconoce la duda (que es la herramienta elemental de la sabiduría) y acata las ordenes con eficacia y sin rechistar. En esto es muy parecido a su pariente rural, que es muy amante de hacer recados. Así, haciendo recados, van pasando los quinquenios y va ascendiendo, lenta e inexorablemente. Las grandes estructuras necesitan miles de ellos, solo así por comparación, pueden parecer medianamente brillantes los ejecutivos.
Otra cuestión que les favorece es que son infatigables y que se entretienen con cualquier cosa, esta particularidad también la comparten con su grupo zootécnico original, el del pueblo, que es feliz con un lapicero o con una cuerda o con una lata. Esto hace que los tontos urbanos jamás falten al trabajo, cuanto más rutinario, más contentos. Son pues eficaces, en la kafkiana misión funcionarial que necesita para existir centenares de ellos.
El problema se plantea cuando por el mero hecho de existir en la estructura, por el mero hecho de que pase el tiempo, por la presión de las nuevas generaciones de tontos, llegan inexorablemente a los puestos de decisión. A nada que tengan suerte pueden no ser desenmascarados jamás, puesto que como digo, desconocen la duda y no saben que son tontos, no se cuestionan a sí mismos ni sus decisiones, que suelen tomar con gran aplomo, cosa que hace que incluso sean respetados por sus subordinados.
Como el acierto o el error es una cuestión cada vez más subjetiva, o como mínimo un simple cáculo de probabilidades; como el dinero que se juegan no es suyo ni de nadie que pueda pedirles cuentas, no suelen tener mayor problema. Además, mantienen una exacerbada fe sí mismos y se autoinculpan de sus éxitos. Triunfos que se encargan de publicitar, puesto que no les cabe nada más en la cabeza. De sus fracasos ya culparan a todos los demás, especialmente a cualquier subalterno que haya osado intentar desenmascararle.
Muy al contrario, la persona que se intenta manejar en la vida desde la inteligibilidad, que ocupa un lugar junto al tonto en la estructura a la que nos referimos, suele gustar de la reflexión y ama el debate y la lectura. Suele hacer su trabajo bien y en el menor tiempo posible, para luego dedicarse a otras cuestiones y alimentos del alma. Jamás se referirá a sí misma desde la certeza de ser la mejor y suele ser respetuosa y caritativa. Y, paradójicamente, esto que evidentemente son virtudes, es precisamente lo que la incapacita. Ya que una persona así, para una gran estructura laboral es: perezosa, dispersa, con falta de autoestima y de fe en sí misma. Por lo tanto sin capacidad de liderazgo.
Con estos bueyes se ha de arar…
Algunos de vosotros ya sabéis lo aficionado que soy a dibujar arquitectura. Estos edificios de Ribafrecha que os enseño aquí son un ejemplo de lo bien que lo paso enladrillando con acuarela. Hace un tiempo llegué a un blog dedicado al tema que estaba deseando compartir. Aquí lo tenéis.
Mi amigo Alejandro Galindo es un ilustrador como la copa de un pino y ha cometido el error de abrir un blog donde recopilará trabajos personales sin calcular bien la enorme cantidad de tiempo que esa actividad le robará. Podéis y debéis verlo aquí.
Siempre he pensado que me gusta vivir en un país moderno y democrático, lo que se conoce como un ‘estado de derecho’.
Disfruto del hecho de que existan unas Fuerzas de Seguridad del Estado, con las que generalmente no tienes contacto como ciudadano, pero que siempre están ahí, jugándose el pellejo por defenderte, cuando alguien quiere hacerte daño o atenta contra tus propiedades. Me parece absolutamente maravilloso que unos trabajadores públicos, seguramente mal pagados, se jueguen el físico por ti. El estado te ampara y te protege. Es su obligación claro, pero aun así me parece maravilloso…
Pues esta percepción ha cambiado algo estas semanas, a continuación voy a intentar explicar el por qué.
(…)
Siempre he pensado que me gusta vivir en un país moderno y democrático, lo que se conoce como un ‘estado de derecho’. El problema es que ahora empiezo a dudar de que mi país sea así.
Cuadernistas es un blog en el que un grupo de ilustradores enseñan lo que hasta ahora ocultaban sus cuadernos. Actualizaciones frecuentes, diversión asegurada.
Formo parte de un numeroso grupo de ilustradores aficionados a ensuciar cuadernos. Conscientes de que lo que dibujamos en ellos suele quedar archivado y oculto, hemos puesto en marcha un blog donde iremos enseñando, con periodicidad diaria, una selección de páginas tanto de nuestros cuadernos como de los que usan otros artistas que admiramos.
El blog se llama cuadernistas y podéis verlo aquí.
Mi amiga Cathy Johnson está preparando un libro colectivo sobre ilustradores y sus manías. En el blog que dedica al tema anunció hace unos dias que iba a aumentar su colección de entrevistas con una breve tanda de preguntas y respuestas con las que he tenido que lidiar en inglés. Si os interesa podéis leerla aquí.
Arriba, dibujo a medias de los tejados de Ribafrecha.
“La diseminación pública del diseño gráfico a favor de los más desfavorecidos social y/o culturalmente hablando es una de las formas de conseguir los objetivos de una sociedad y hacer justicia social”. Pierre Bernard
Franconohamuerto.cominvita a todos los diseñadores, ilustradores y artistas del mundo a crear imágenes con algunos de los siguientes lemas: “Save Garzón”, “Memoria histórica + democracia”, “Justicia ya” y “Franconohamuerto.com”. Los trabajos serán recopilados en una galería virtual en Flickr y en Facebook y estarán disponibles, con licencia copy left, para que los internautas los usen en pancartas de manifestaciones, camisetas, muros de cemento o pantallas de ordenador.
Formato: jpg Tamaño: 70 x 50 cm Resolución: 300 dpi Correo electrónico: grafica@franconohamuerto.comPlazo: Hasta el 15 de abril.
Acaba de abrir sus puertas Comicteca, un proyecto de Wiz subvencionado por el Ministerio de Cultura dedicado a la promoción del cómic/historieta que a pesar de su corta vida cuenta ya con un buen número de artículos e incluso un reportaje sobre la reciente exposición Opiniones.
La imagen del árbol del que cuelgan cosas me persigue. Estos son unos ejemplos que he encontrado recientemente en visitas a blogs que he olvidado (el primero es de Zap, el último de Walter Martin y Paloma Muñoz). Me recuerdan mucho a la imagen con la que Antonia Santolaya arranca su web.
Este blog nació cuando el hospedaje donde alojaba mi blog anterior (daré el nombre de causante del desastre: www.dhost.com, un sitio poco recomendable) lo borró sin aviso previo. Un par de años de entradas sobre ilustración desapareció de golpe. Tras unos dias de reflexión decidí, cual Sísifo, recuperar lo poco que pude salvar de allí y comenzar un nuevo blog que alcanza hoy la entrada número 1000.
Como sabéis los habituales, me dedico aquí a escribir una entrada diaria sobre temas relacionados con la ilustración. Mi propio trabajo para el periódico El País y los cuadernos, propios y ajenos, como los que muestro aquí arriba, son las categorías con más número de entradas pero mantengo otras sobre fotografía, arquitectura, exposiciones que visito o convocatorias culturales.
Hasta hoy he recibido 201,842 visitas. A todos, gracias por vuestra paciencia.